Caminando, paso tras paso, pisoteando esa vereda que sabes muy bien es turno de visitar una vez más. Claro que también no es tu primera vez por acá, una vuelta de las tantas que vas a dar, tu primer recorrido del día pero no sabes si empieza o termina aún después de vagar durante todo lo que recordás como una vida, querés un poco de todo y nunca es suficiente. Caminas perdido en medio de gente perdida, paseando en una enorme jaula gris de criaturas insatisfechas. De repente te invade la sensación de que tenés deseos animales y el hambre, un hambre de condenados, empuja a imaginar que en esa próxima vuelta a la esquina algo tiene el deber de cumplir con las tareas que el carcelero abandonó a voluntad de encontrarte famélico. Se revolucionan los fluidos, suena la campana. Pero tampoco ahí encontrás un pedazo de carne, tan solo la rama de un árbol que hace tiempo se encontró con el invierno, ahora se te presenta inevitable el dulce susurro de un pensamiento: El siguiente en desnudarse y morir sos vos. Nada que hacer acá, seguís caminando, blandiendo una rama en tus manos, solo que esta vez prestás mejor atención al entorno que te rodea y una lengua baila siniestra entre labios secos. El menú brilla por su variedad. Ya los ves, una vieja decrépita paseando una rata exageradamente peluda, uno de lentes negros y bastón blanco que tropieza cada dos pasos, una silla de ruedas con algo similar a un homo sapiens dentro de ella, otro que empuja un carro cargado de puras ilusiones, uno más de dudosa sexualidad que solo se abriga del frío con ropa interior, todas víctimas, todas igual de sabrosas, todos cargados de miserias. Deseas terminar con tus miserias, con las de ellos, saciar el hambre, cumplir con las necesidades animales, hay que sobrevivir otro invierno, hacelo ya, se feliz, luego continuaras el paseo, si, primero el ciego...
...te detiene lo inesperado, esta sonando la llamada de un amigo. Tiras la rama, ya te parece un asunto estúpido el de saciarte aquí, solo resta la caminata. ¿Hacia donde voy? preguntás. Nos vemos en Corrientes al 3416, responde la voz conocida. Resulta que en este momento estás orgulloso del hambre que arrastrás, y te dirigís al mejor de los restaurants. Hmmm delicioso.
Homenaje a esa maldita ginebra
3 escupitajo/s:
Quería devolver el gesto y al leer sentí que escribís en un lenguaje que se escapa de las estructuras típicas. Huye de ellas hacia un "otro lado". Pues aquí, donde los tradicionalistas pisan, en el suelo de lo aparente, no haya lo que busca. Cayendo en la conclusion de que la reafimacion del propio ser es un trabajo interno, y cada acción consciente es motivada por miles de imágenes inconscientes sugestivas. Algunos se quedan con esa acción consciente,conformes con lo que ven, cómodos en esa pseudorrealidad, cobardes. Mientras que otros navegan, comienzan ese viaje interno desarmándose y reconstruyéndose, en definitiva definiéndose a si mismo. Solo de esa manera uno se conoce y se deja conocer. Gracias por mostrarte.
Pero por favor... ¡Gracias a vos!
para eso son los amigos para salvarnos cuando no nos podemos hacer un guiño a nosotros mismos !
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