2010-05-21

Otra visita al rincón oscuro

"¿Esta noche sale un Ludoviko?" Decía el mensaje de texto, era el Peque, un buen compañero de escenario. Imposible resistirse, además, después de todo, no tenía nada mejor que hacer. La radiación del monitor y los juegos online son una droga ya desgastada para mí, esos hábitos seudo-adolescentes carecen del mismo sabor después de tanto tiempo. Si, también estoy muy viejo y boludo para esto ¿pero que pretenden los críticos? le debo a ese hábito casi tanto como las cosas que se me fueron alejando por su mismo uso excesivo. Cierro el messanger sin esperanzas de que me ella me escriba nuevamente, al menos por esta noche, y me preparo para salir.
"Abrigate por favor, no fumes, no tomes mucho, ojo con el peque... etcéteras..." Las suplicas de una madre que sufre por su hijo, demasiada protección con una pizca de dramatismo. Algún día también será mi turno para decírselo a mi hijo y podré visualizar estos momentos con mucho más cariño que en la actualidad. Lo sé, y se que es verdad, pero como decirle a la vieja con palabras sutiles lo poco que me importa resfriarme, morir lentamente bajo el abrazo de la nicotina, agujerearme el hígado con alcohol o caer en una sobredosis de lo que el Peque me pueda convidar esta noche ¿recalcándole nuevamente lo poco que tengo para perder y lo poco que me importa mi vida en este momento de mierda? (este también es mi momento de máximo egoísmo). Ella lo sabe y sufre por mi, tengo que mentirle para que se sienta mejor, engañarla tan solo por un instante otorgándole ese falso sentimiento de seguridad, un pacto tácito que se arregla con miradas cómplices. Todo va a estar bien.
"Si, no te preocupes que me voy a cuidar, nos vemos mañana. Besos." Muy pronto me encontraba cerrando la puerta del departamento, luego tomando una serie de calles que me llevarían al destino deseado. Tal vez otra visita a un rincón oscuro. Una vez en el aclamado bar de Temperley City me propuse a calentar el otoño con una cerveza deliciosamente helada, y la tomaba bien despacio por el pico mientras jugaba con un cigarro apagado en la mano, sentado solo en una mesita alejada, esperando a mi compañero que se destaca por hacerme esperar en cada ocasión (nota: detesto la impuntualidad). Tengo este presentimiento de estar esperando siempre a otra persona, sensación extraña, tal vez la única de mis paranoias. Obviamente en ese entonces no fue la excepción, pero de cierta forma puedo llegar a apreciar esos momentos de soledad e impaciencia, ya que alguna veces me conducen a un periodo de reflexión y muchos recuerdos tocan a la puerta. Justo en el momento que comparaba la transpiración de la botella como una metáfora reflejada de las lágrimas que nunca corren por mi rostro, ahí apareció él.
"Ehhh Burni..." Esta es la parte donde charlamos amistosamente de nuestras vidas, de las vidas de los demás, lo sucedido en la semana, lo que sucederá, conceptos y eventos sociales de distintos tipos, tal vez un poco de arte. Si, con el Peque nos consideramos un par de artistas ¿lindo, no? me es imposible pasar por alto el hecho de que en ese entonces, como en tantas otras ocasiones, llegó hasta Ludoviko con algún objeto recogido de la calle, sus tesoros (a la mañana siguiente vuelven a ser basura) que posiblemente algún día formen parte de alguna muy dudosa obra de arte. El estereotipo que nos encasilla hasta nos conduce a preguntarnos si nuestras vidas realmente estarán torcidas como casi todos nos lo creen hacer entender, por supuesto la conclusión final nos dio la razón a nosotros, los vividores de padres y/o terceros, pero esa fue una conclusión embriagada por el ambiente y la tercer botella de seudo-malta. Siempre es así.
"Salgamos a caminar..." El momento esperado de la noche, al menos él se mostraba muy impaciente por la inevitable caminata bajo la luna en medio de un desolado barrio residencial, excelente para nuestros propósitos, era otoño pero se asemejaba más al verano. Paseamos en zigzag una, o dos horas, no recuerdo el tiempo exacto. Para poder detallar esta parte del relato antes tengo que aclarar que jamás hasta ese entonces tuve una mala experiencia con las drogas, y me refiero a los efectos negativos como ataques de pánico, mareos, depresión, y demás síntomas que componen un viaje de pura mierda. Siempre hay una primera vez para todo, tarde o temprano tenía que tocarme. El mareo era insoportable, todo a mi alrededor giraba aleatoriamente y ya había perdido la noción del equilibrio, sentía una presión punzante en la cabeza e imaginaba que pronto me reventarían los oídos (lo deseaba, deseaba ver la sangre en mis manos), se aparecían alucinaciones muy definidas de ciertas personas reprochándome mis pasadas equivocaciones, las entrañas se retorcían al ritmo de la nausea suplicando por una pronta purga de todos los tóxicos malvados y finalmente, para endulzar la situación, el Peque insistía en seguir intoxicándose. Que hijo de puta.
"Me voy... NO... me siento mal, me voy. Chau." Pero la noche aún no terminaba para mí, fueron pocos los metros que pude aguantar fuera de Ludoviko y en el primer rincón oscuro tuve mi ansiada purgación. Mientras vomitaba (felizmente) otro recuerdo se me vino a la mente, este no era producto de ninguna droga, fue un recuerdo lúcido, revelador. En ese mismo lugar, hace muchos años atrás, me fue otorgado un regalo de valor inestimable por una mujer que amaba con locura. Por supuesto que estoy hablando de sexo en la vía pública. Solo que yo no estaba acompañado, ni teniendo sexo, sino que estaba solo y vaciando mí estomago. Comprendí al instante que no era una casualidad, que no era una broma cruel del destino, sino que yo mismo había movido todas las piezas del tablero para terminar en esa jugada maestra. Es delicioso poder sorprenderse a uno mismo, y disfruto cada una de esas ocasiones. Mis piernas pronto me abandonaron, luego los párpados cubrieron los ojos para dar lugar a un sueño profundo en ese santuario de acontecimientos sucios. Mientras perdía la noción y todos mis sentidos se apagaban soñé que una sonrisa se dibujaba en mi rostro, luego, oscuridad total.

La noche tiene mucho que ofrecer...

2 escupitajo/s:

Fak Chalabe dijo...

Bien pibe eh, muy bonito
Fakka

theDruid dijo...

jaja!!!!!

sos un fuckin genio del relato..... siempre lo dije....

me mori de risa...