2009-05-10

Adiós Mal-Fábrica

Sábado por la mañana, demasiado temprano para cualquier cosa, para cualquier situación que no involucre el refugio de unas cálidas sabanas. El teléfono celular suena, reclama a gritos digitales un poco de atención, y un poco de atención es lo único que recibirá de mi parte en ese entonces. ¿Hola? si... si... bueno, esta bien... si... lunes por la mañana paso a buscar la liquidación, si... si, si... chau. Me acaban de informar que ya no les soy de utilidad por diferentes motivos (falsos), o mejor dicho, que estoy despedido. Diez meses, dieciocho días, tal vez fue demasiado tiempo. Se lo que lo fue para mi, y que ya no lo será.
Fernanda pregunta que querían, y yo les digo que me acaban de echar. Lo pregunta otra vez, lo hace unas diez veces más, todavía no cree en ello pensando en una broma de mi parte, una broma de mal gusto así como lo fue todo este tiempo la fábrica. Soy de hacer ese tipo de jodas pero nunca las alargo tanto como para hacerla llorar y finalmente ella entiende que es una realidad. Nuevamente nuestra vida toma un giro, la comodidad del dinero desaparece por completo, sin duda la vamos a extrañar en los próximos meses. Un cliché en toda novela familiar, algo por lo que muchos deben de pasar, la extraña sensación de ser un desempleado en esta sociedad cuando hay muchas necesidades que atender. Un enorme circo que mantener.
Por todo lo que viví en ese lugar, por como yo sentía el trato de mis superiores, por los trabajos que realizaba, no sentí tristeza alguna aún en estos últimos instantes. Solo una deliciosa indiferencia...
El shock inicial de Fernanda comienza a mermar, unas caricias le hacen entender que todo seguirá bien, que a pesar de este inconveniente nada nos va a faltar. Piensa al igual que yo en nuestro bebe de dos meses, Joaquín, tal vez el mas perjudicado en esta nueva aventura y el factor dramático que le otorga a la mala nueva un tinte de importancia que de otra forma no tendría. Solo resta seguir sobreviviendo, buscar un nuevo trabajo que ocupar ¿podrá ser una nueva mal-fábrica? ojalá no tenga esa mala fortuna pero se que hoy dependo del odioso azar.
Ese mismo sábado por la tarde me correspondía trabajar y elegí tal momento para hacer mi entrada derrotista al horrible edificio. El guardia me informa sus ordenes de no dejarme pasar, yo le informo la única intención de recoger las pertenencias de mi casillero, acto seguido llama al líder de turno para que me escolte como a un prisionero. Todos miran con sorpresa porque saben lo que esta pasando, otros mas cercanos lo hacen con tristeza e indignación, yo solo les sonrió a la vez que comento decenas de veces "son cosas que pasan, esta todo bien, me lo esperaba y sucedió". Porque si, me lo esperaba, desde hace meses que esperaba esta noticia con unas tenues esperanzas de que suceda lo contrario. No sucedió, aplico aquí lo que ya opiné en otra ocasión sobre la esperanza.
Lleno mi bolso poco a poco, como recuerdo también cargo con el maldito uniforme del maquinista envasador, un poco de café utilizado en noches largas y muchos de mis dibujos elaborados en esos días de encierro. Algunos, los mas bonitos, los voy regalando a quienes fueron mis compañeros. Un deseo de buena suerte y el adiós... hasta que una nueva aventura nos una.

Adiós Mal-Fábrica, adiós perra inmunda, hasta nunca jamás...

2 escupitajo/s:

theDruid dijo...

Che siento el mal trago, sobre todo por el pibe.
Porque vos, imagino que tendras los huevos suficientes como para seguir, aunque seas joven tenes la densidad que los dias te dieron en tus anillos de guerrero mellados.

A buscar, el campo provee. Ademas siempre esta el laburo con el padre de Fernanda para aminorar mientras buscas otro laburo.

No es mala idea porque hay mucha guita en el campo y hay que extraerla de alguna manera.

Vos podes ver las cosas asi crudas,
a pesar de lo salado de las lagrimas ajenas, de tu amor.

Avanzar a paso firme por el viento como dicen los Natas.

Un abrazo, cualquier cosa prende las Almenaras... vas a encontrar respuestas de este reino pequeño y de muchos otros seguramente.

Nes dijo...

Qué pésima vibra. Pero son cosas que pasan. Y a veces una patada al hígado te hace entender que siempre hay puertas y siempre hay que estar dispuesto a recorrerlas, por más que te toque la habitación de los cocodrilos, o los leones muertos de hambre.
A fin de cuentas cual Mario Bros la pantalla nos va comiendo desde la izquierda y si no tomamos decisiones nos caemos al pocito y morimos. Y si tomamos decisiones por más que cueste y si tenemos suerte vamos a poder elegir a qué mundo queremos ir.