(advertencia a familiares que puedan estar leyendo esto: tiene algo de realidad y otro tanto de fantasía, así que no me jodan recordándome lo choto que es mi laburo creyéndose todo lo que escribo como si fuese una crónica pura)
Lo real, en el trabajo de todos los días, inspira a escribir algún suceso de esos rutinarios que aunque despreciables y asquerosos de cierta manera colorean con experiencia la vida de su narrador.
Pozo de Noria
De pronto, como si nada de eso llamado tiempo hubiese pasado desde el despertar matutino despegándome en cámara lenta de las cálidas sabanas, me encontré atado a un montón de cuerdas descendiendo hacia el pozo tóxico en otra jornada de la fábrica.
Nuevamente fue atorado, las tuberías explotaron, y el trigo derramado inundo el estrecho pero profundo hueco que lleva hacia el abismo de las maquinas. ¿quien debe limpiar el trigo podrido de hoy y de hace bastantes años? su humilde narrador, por supuesto, acompañado de otro inafortunado mas deprimido compañero de turno con el cual comparte la gratificante asignación del día. Supuestamente equipados a la ultima moda en seguridad laboral, si claro, sabemos que bajamos desnudos hacia el pantano para nadar todo el día en el, lo hacemos de cualquier forma para mantener el trabajo mas todo sea por el socio-materialismo-familiar y demás porquería. Muchos son los metros que separan el final del pozo con la superficie, largo es el descenso vertical en escalera y en el silencioso trayecto la mente dormida piensa: "...ojala el arnés se rompiera, caer, lastimarse el cuerpo solo lo suficiente, complicarle la vida al jefe de turno, tal vez unas vacaciones que me permitieran estar mas con ella...". Que mente tan estúpida, recapacito después.
Pero entonces el arnés cede... ¡gruucck, clank, flrrbbb y fuiiiishhh! ...caída libre.
En pocos segundos de visión antes de la inevitable oscuridad las manos buscan aferrarse de algo, pero es en vano, todo el cuerpo se convierte en un gran peso muerto. Los únicos músculos en movimiento, un par de ojos veloces, solo contemplan el paisaje superior donde aun se muestra un rastro de luz. Esa luminosidad entubada, tan lejana, cada vez mas lejos, mas lejos... mas... y el todo se vuelve a distorsionar. Apagón mental.
Similar a una película, rodando dentro del pensamiento, se me presentan escenas e imágenes de la vida retratando paisajes y familiares. Un música de fondo se impone como el único sonido entre tantos colores, deliciosa y poderosa en lírica Carmina Burana suena en todo su esplendor mientras sucede una escena de Fernanda cuando aun me era apenas una conocida del montón. Me clava con sus ojos verdes una mirada curiosa y yo le devuelvo una mirada desinteresada, todo regresa a la realidad, las imágenes se desvanecen la música desaparece abruptamente.
El mundo de los sentidos se enciende empezando por el tacto, un terrible dolor pasa a visitarme y lentamente recuerdo que sufrí una caída hacia el abismo pero aun respiro. Me es imposible visualizar nada ya que la única fuente de iluminación ah desaparecido, ahora mismo solo se percibe el ruido de mi profunda e intranquila respiración dificultada por el pesado oxígeno del ambiente. Y es justamente el olfato quien se encarga de confirmar mi presencia en el pozo, pese a cualquier duda de encontrarme en algún hospital o mismo en otro mundo, ya que el bien conocido olor nauseabundo de la putrefacción se hacia presente dominando por sobre cualquier otra descripción del lugar. Con una buena dosis de temor empiezo a moverme verificando heridas o huesos rotos, cosas que complicarían aun mas mi existencia, pero finalmente todo se encuentra en su lugar. Por fortuna la caída fue amortiguada por un montón de polvo en pie a la escalera, a pesar del malestar general solo pareciera tener unos golpes en la espalda y nada mas. Entonces también empiezo a recordar que tengo un compañero, y le llamo a gritos -¡Cordobaaaa! ¡ehhhh! ¡David, abrí la tapa boludo! ¡¡¡¡ehhhh!!!!- nadie responde, solo el eco de mis alaridos desesperados y luego un silencio absoluto. Encima que casi me mato el hijo-de-re-mil-puta me hace una pésima joda como esta, me digo a mi mismo con muchísima furia, e indignado tanteo a brazos abiertos la oscuridad buscando la escalera para subir aun con el arnés roto y la imposibilidad de ver algo, pero no encuentro nada, solo el pequeño espacio cuadrado de tres por tres rodeado de cuatro paredes y un piso de polvo mas trigo que con el pasar del tiempo pareciera tragarme hacia el desconocido fondo debajo de la putrefacción, mas inhóspito que cualquier abismo submarino. Al verme extrañamente extraviado en tan pequeño lugar me invade una gran desesperación, no se que esta pasando, algo esta mal. A la par de mi creciente preocupación por no hallar una salida del problema el suelo comienza a emitir una tenue luz confirmando mis miedos al iluminar el espacio, realmente me encuentro encerrado, y el trigo putrefacto que supo mantenerse firme en su lugar durante años ahora se agita como si algo sucediera en el misterioso fondo del pozo. Me hundo en el, cada vez mas, no puedo hacer nada, la desesperación empeora mi situación acelerando la terrorífica experiencia, soy tragado por completo y sigo descendiendo por lo que parecieran ser metros y metros. La luz se mantiene presente, lo se aun con mis ojos cerrados ya que un poco de ella atraviesa los parpados. Trato de respirar tras aguantar eternos minutos de sufrimiento sin hacerlo, es inútil, la putrefacción se mete por dentro de mi cuerpo y el asco o mas bien el envenenamiento me hacen saber que una lenta y repugnante muerte espera por mi. El asalto de horrores causa otro apagón, tal vez el fin...
Claridad mental. No se donde estoy, me lo pregunto al igual que muchas otras cosas, todo es difuso y sin sentido del tacto alguno. Aunque confundido logro distinguir los muros del pozo, observo el final de la escalera como si estuviese descansando sobre el suelo con la mirada apuntando hacia arriba donde yace la exclusa de entrada abierta y mi compañero, quien aun a la distancia se le nota fuertemente shockeado, gritando algo que apenas puedo oír pero no llego a entender. No recibe respuesta de mi parte, a pesar de cualquier esfuerzo me es inútil moverme o pronunciar palabra alguna, tampoco cambiar la mirada hacia ninguna dirección. Se marcha con fugaz velocidad y regresa momentos luego con un gran puñado de empleados que al mirar hacia el abismo se muestran perplejos. -No se, no se que paso, el estaba bajando cuando la exclusa se cerro sola sin que yo la tocara y no la pude abrir hasta recién, entonces el ya no estaba ni tampoco las herramientas o el arnés.- le escuche decir a David entre tanto parloteo, todos discutían repitiendo la frases -No puede ser, ¿y donde esta?, ¿desapareció?, ¿que pensas nene, que el trigo se lo trago?- ...etc.
Flash, cambio repentino del paisaje, el reino de los sentidos se extingue por completo para luego reaparecer otorgando a su golpeado narrador la continuación de una agradable película con imágenes ya conocidas del pasado, mi pasado. La banda sonora esta vez es Lacrimosa y el tema central de las escenas vistas desde un tercer plano se esfuerzan en mostrar una versión del Hernan sumergido en vicios nocturnos y placeres adictivos, vagando por las calles de una ciudad porteña intranquila, fumando un cigarrillo mientras recorre indiferente el camino hacia un futuro que todavía no conoce.
Ultimo apagón, todo se termina lentamente sentido por sentido hasta llegar al territorio irreal de la nada inexistente. Despierto de mi sueño. No mas, nunca mas me digo, pero solo son palabras. Mañana espera otro día de trabajo.
Ahora se muy bien que hay debajo de tanta basura...
2 escupitajo/s:
puto de mierda, me hiciste colgar eh.....
yo no leo ni a dostoievsky...
que flash
y bueh
son las 4:40
Colgarse, experiencia deliciosa.
No lees mas filosofos inutiles que a nada le hallaron el sentido, pero si me lees a mi... se dispara el ego...
Ayer fallé. Ya abra otra ocasión esta semana.
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