Todo se consume, lentamente, tras la mordida del tiempo en forma de fuego dejando una estela de humo en el camino... como el cigarrillo europeo que me estoy fumando mientras espero una nueva jornada de trabajo. Un cigarro que se acaba como una vida que pasa de largo, otro cigarro, metáfora de otra vida esperando a ser consumida para volver a encenderse.
Es verdad que me siento algo solitario últimamente, ya no dispongo de una cálida charla con alguien de confianza. Nadie con quien compartir problemas y preocupaciones, alguien que me comprenda sin criticarme o juzgarme por mi estupidez. Inevitable sentir como la ceniza de ese cigarro lo ensucia todo, el pasado de lo consumido ahí presente en ese gran cenicero. Cada vez mas cenizas representando fragmentos de mi vida anterior... amigos, familiares, entorno, un lugar para mi, detalles, paisajes, tal vez demasiado para seguir recordando.
El monitor y su radiación ya no forman parte de ningún consuelo. Llueven los mails de ese amigo que insiste en mantener un contacto conmigo, no tengo fuerzas para responderle que ya no es lo mismo. Todo cambio, con fines distintos.
1 escupitajo/s:
Me contagia, Ud y su cigarro
me contagia peligrosamente...
Publicar un comentario