Entramos a la fabrica cubiertos por el manto de la madrugada, frió es el clima fuera del gran edificio pero rápido se hace siente el calor interior de sus maquinas. Aguardan nuestra llegada, impacientes por devorar con su rutina a un nuevo turno de operarios dormidos.
El lugar por dentro es una mugre, el polvo de tierra y sémola se encuentra por doquier, sin embargo nuestra vestimenta consiste de elementos para ignorar esta suciedad. A nadie le importa si el producto se contamina, porque en realidad sabemos que viene contaminado de procesos anteriores, el mismo trigo que se arranca de la siembra ya se encuentra corrupto ¿a quien le importa un poco mas, un poco menos, si nadie puede percibir la diferencia? es igual para todo lo demás, consumimos lo que somos. Una vez listos, con los trapos adecuados al trabajo, la jornada comienza.
Diferentes materia prima para diferentes maquinas para diferentes procesos de diferentes productos, y es todo es lo mismo a fin de cuentas. Nos reparten para operarlas cuando la expectativa se encuentra en no ser asignado a las maquinas mas estresantes, esas que no pueden evitar generar problemas debido a sus largos años de servicio. Imposible no crear un circo cuando estas mueren, acto seguido se da comienzo al show del fastidio con todo un repertorio de gruñidos y actitudes de mala vibra. El mecánico no llega, me las tengo que arreglar solo con mi poca experiencia, este aparato enorme ya se encuentra descompuesto así que meter mano no debería de ser un problema aun mayor... me encuentro con sueño, extenuado muy cansado, cierro los parpados por un segundo...
El ruido me despierta. Gritos furiosos de engranajes y motores se imponen ante cualquier otro sonido del ambiente, me veo a mi mismo atrapado en una cinta de producción que avanza hacia las fauces aplastadoras de la maquina. El calor es insoportable y siento como la transpiración consume mis ropas para luego derretir la piel en un proceso carente de dolor pero si de desesperación. La cinta avanza aunque el destino no llega jamas y mi ser mutilado cae de ella hacia el vacío de todo sentido, por segunda vez pierdo el conocimiento envuelto entre la oscuridad.
Es una voz familiar la que me despierta en esta ocasión, no logro captar su mensaje, el fuerte dolor de cabeza me aleja del entendimiento y dificulta la vista de ojos que apenas se despiertan luego de la perdida del conocimiento, todo se encuentra confuso. Respiro profundo, luego de unos instantes recupero la compostura pero aun me es imposible moverme.
Un terror congelante me invade cuando finalmente tomo consciencia de que me encuentro prisionero entre metales industriales, traspasando mi carne, a mi alrededor, en todas partes. La voz familiar se vuelve a presentar y con un tonada macabra me dice: ...bienvenido a la maquina...
Es mi propia voz.
2 escupitajo/s:
Tas sintiendo el metal como solo un Señor lo puede hacer
viendo las pequeñas
metaforas de las horas...
Estaremos en la misma muy pronto hermano
hubieramos soñado esto???....no se...no se que pasa
aca
aca
aca....como se desenvuelve un paquete de fideos.
te voy a confesar que es la primera vez que leo un escrito tuyo entero..
y me olvide lo que iba a decir por que me puse a escuchar welcome to machine y me colge
pero era algo bueno
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