2008-06-24

Fiebre de Sábado por la tarde

Hace apenas pocos días desde que la primera (y única) entrevista de trabajo me fue ofrecida, luego de tirar referencias durante tres meses en esta ciudad agraria. A modo de ejemplo, para ser un poco mas gráfico con respecto al alto grado de dificultad que existe aquí para conseguir un trabajo decente les cuento que solo en la empresa donde finalmente fui solicitado deposite no menos de ocho currículums.
La primer entrevista laboral de mi vida fue un éxito, rápidamente se me ordenaron todo tipo de análisis médicos y rellenado de papeles para completar el tramite que me "blanquearia" antes de empezar con mis tareas. El papeleo no fue problema y los análisis médicos demostraron un perfecto estado de salud... (Jueves 19 de Junio). El próximo sábado seria el comienzo de mis servicios como empleado de Kraft Foods, con carga horaria de cinco horas, una manteca.

Aunque me encontré alegre por haber encontrado un trabajo, luego de la densa y pesada búsqueda, empecé a tomar consciencia de que ahora me seria aun mas difícil visitar el hogar paterno, la familia, los amigos, la borrosa jungla de cemento en mis recuerdos. Supongo que es el precio a pagar como en todo. Además esto fué y es parte del plan original que venimos diseñando con Fer para volver a la ciudad luego de haber ahorrado unos buenos morlacos y terminados los estudios secundarios, ahora que es una realidad tendré que descartar la nostalgia por unos meses.

Vuelta al trabajo...

...es sábado al mediodía, de buen estado anímico me sumergí en la jornada junto otros compañeros que aun no conocía mas otro chico nuevo como yo, es mucho mayor pero lo encuentro algo nervioso ¿tendrá miedo de perder la mano en alguna de las maquinas luego de que el encargado nos mostrara ese vídeo sobre los accidentes laborales? podría ser, le charlo para distraerlo y enseguida me sigue la conversación con temática banal como lo es opinar sobre el clima del día. La fabrica en su interior es enorme, resultó ser mucho mas grande de lo que se puede apreciar por el exterior. Las maquinas son imponentes, aquí se hace todo, desde la elaboración de la semola hasta el empaquetamiento del producto terminado (fideos...) para luego ser vendido en las góndolas de la firma solicitante. Me asignaron a la maquina empaquetadora de Spaguetti Terrabusi, una de las tareas mas fáciles de todas según soy informado, pero cierto presentimiento me advierte que no voy a querer consumir fideos por un largo tiempo. Sobrellevando satisfactoriamente mis tareas durante las primeras horas aprendí bastante de mi rol en Kraft, tenían razón, no es un trabajo para nada difícil, hasta podría hacerlo una maquina sencilla debido a su rutinaria operación (yo lo haría, pondría una maquina en vez de personal, dejando desempleados a un montón de desgraciados como su narrador). Con respecto a los compañeros tampoco puedo quejarme, todos los que traté resultaron ser personas muy dispuestas a enseñar y ayudar así como también a meterle buena vibra al ambiente. El día termina, se podría decir que todo resultó de maravillas...

El viaje de vuelta en bicicleta (esa que protagonizo mi trabajo anterior, fiel e inseparable compañera) transporta mi existencia hacia la casa de Fer, ya empiezo a sentir malestares en mi cabeza. Tengo fiebre...
Ante mi llegada soy bien recibido por ella y su madre, ambas me preguntan lo usual que se pregunta en ocasiones como esta, detalles, datos de interés, uno que otro comentario al aire. Empiezo a temblar, un cansancio me asedia violentamente, el frió caliente de la fiebre hace afecto y explota.

-Estoy cansado, me tiro un rato...- pronuncie con un tono de voz derrotado.

La siesta fue interrumpida por el dolor, una bestia mordía y tironeaba de mi garganta, los oídos molestaban por la inflamación, los ojos no podían enfocar imagen alguna. Sentimientos de impotencia tocaban la puerta del pensamiento, estaba enojado, esto no tenia porque pasar ahora ¿por que ahora, justo en este momento? no enfermaba desde hace meses. No entiendo nada, el dolor no me deja pensar, comienzo a ingerir el cóctel de pastillas que me son recomendadas para ganar esperanzas de suprimir el calvario aunque de todas formas no consigo consolidar sueño alguno, el apetito sigue perdido, apenas me puedo mover. Ante la nula mejoría y el dolor punzante recurro al médico de la empresa para que me examine, ya resignado de ir a trabajar en mi segundo día... (Lunes 23 de Junio). El diagnostico es una Angina aguda, o sea, un montón de llagas con pus en mi garganta que causan otros males como la fiebre en su paso por mi desgraciado organismo.
Recibo tres días de licencia con la probabilidad extensión de no mejorar la fiebre, increíble pero real. Estas cosas al parecer solo me pasan a mi, a nadie mas, a mi que soy catalogado como un parásito y un vago por la gran mayoría. Nuevamente gané una experiencia para toda la vida.

¿La vida no quiere verme trabajar? esto es, esto tiene que ser, esto solo puede ser: ALERGIA AL TRABAJO. No hay lugar a dudas.

Alergia al trabajo: causalidad de una enfermedad puramente mental donde se es saboteado por las mañas parasitarias de la vagancia.

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